lunes, 26 de septiembre de 2011

INFLUENCIA DE LOS SUELOS EN LOS BOSQUES TROPICALES

INFLUENCIA DE LOS SUELOS EN LOS BOSQUES TROPICALES

I. INTRODUCCIÓN

Los suelos tropicales son suelos pobres en nutrientes resultado de prolongados periodos sin perturbaciones geomorfológicas, es decir, de edad avanzada, con temperaturas constantemente altas y con grandes volúmenes de precipitación anual que conducen a que se produzca una meteorización intensiva y una lixiviación profunda. La exuberante vegetación del bosque húmedo tropical es originada por el proceso constante de “autofertilización” o reciclaje y la facultad óptima de retener nutrientes dentro del ecosistema. Los nutrientes son retenidos principalmente en el complejo húmico por lo que la mayoría de ellos se encuentran en los primeros centímetros del suelo en lugar de en la biomasa como se asume generalmente. Por lo tanto, la biomasa forestal total ofrece pocas variaciones a lo largo de los trópicos húmedos con respecto a la fertilidad inherente de los materiales originales de los suelos (LAMPRECHT, et al. 1990).

Los suelos tropicales son exclusivamente forestales, es decir solo para vegetación forestal, esta es la primera capa que protege el suelo de la erosión, estos suelos son pobres en nutrientes, es por esto que nos enfocaremos en cuál es la importancia del suelo sobre los bosques tropicales.

El presente trabajo pretende identificar las principales características e influencia de los suelos en el desarrollo de los bosques tropicales.

II. OBJETIVOS  GENERALES

• Identificar las principales características de los suelos  que influyen en el desarrollo del bosque tropical.
• Conocer la influencia de los suelos en los bosques tropicales.

III. REVISIÓN DE LITERATURA

1. El bosque húmedo  tropical

Entrar en detalles de los diferentes tipos de bosques tropicales que existen, se puede decir que alrededor de 1000 millones de hectáreas están cubiertas por bosques tropicales y la mitad de esta superficie, aproximadamente, son selvas húmedas, concentradas en Latinoamérica, África y el Sudeste asiático.

Fuente:  http://www.tecnun.es/asignaturas/Ecologia/Hipertexto/12EcosPel/122ExtincNat.htm

(LOUMAN B. et al 2001).  La riqueza en especies y formas de vida son una de las características más importantes de los bosques tropicales húmedos.

Es un sistema dominado por árboles, los cuales interactúan entre sí y con otros organismos cuya mezcla son determinados, en buena medida por el sitio (clima y suelos). Los bosques húmedos se encuentran dentro de la zona climática húmeda tropical (precipitación de más de 1500mm/año, temperatura promedio anual superior a 18ºC), y pueden variar por diferencias en variables climáticas (temperatura, precipitación) y en características del suelo (drenaje, pH, profundidad).

2. Suelo forestal

(LOUMAN B. et al 2001).  Nos dice que los factores que más influyen en la calidad de los suelos de los bosques naturales tropicales húmedos en América Central son probablemente el pH y la humedad. El pH afecta la disponibilidad de nutrimentos minerales. Un pH bajo reduce la disponibilidad de  cationes de calcio, magnesio y fósforo y libera cantidades tóxicas de elementos como hierro, aluminio y manganeso.  El agua en el suelo también constituye una oportunidad para el desarrollo de las plantas y una amenaza. En suelos mal drenados se dan condiciones anaeróbicas que obligan a la vegetación a adaptarse a una disponibilidad baja de oxígeno y niveles tóxicos de hierro y manganeso. Por otra parte, el agua es necesaria para los procesos de transformación y descomposición de la materia orgánica, y es esencial para la germinación y el desarrollo de las plántulas de la mayoría de las especies vegetales de los bosques tropicales.
La presencia de materia orgánica en el suelo también es muy importante: su formación y descomposición son procesos importantes en la fijación, transformación, almacenamiento y liberación de calcio, nitrógeno y sulfuro, los cuales son indispensables para el desarrollo y mantenimiento de los ecosistemas. Además la materia orgánica promueve la capacidad de intercambio de cationes, reduce la fijación de fósforo, mejora la estructura del suelo y ayuda en la formación de complejos con micronutrimentos.

Dos componentes de la topografía influyen en la vegetación: la altitud y pendiente. La pendiente puede influir en aspectos del suelo, como la profundidad (mucho menor en pendientes fuertes que en terrenos planos) y el drenaje (generalmente mejor en pendiente que en valles). Ambos casos requieren adaptaciones de la vegetación a las condiciones específicas.

(LAMPRECHT, et al. 1990), menciona referente a los factores químicos del medio ambiente tropical, que a este grupo pertenecen el aire y el suelo. Ya que la composición química del aire y sus efectos como factor medioambiental son iguales en todo el mundo, en cambio de los suelos tropicales que poseen muchas propiedades diferentes a las de los suelos de otras zonas climáticas.

Los nutrimentos disponibles para las plantas se encuentran muy superficialmente, de acuerdo a la distribución del humus y por lo tanto, deben ser conservados en el ecosistema con especial cuidado. De hecho, los bosques tropicales húmedos han desarrollado estrategias múltiples  contra la pérdida de nutrimentos. Su enorme diversidad juega en esto un papel de suma importancia. En este sentido se puede mencionar, p. ej., la formación de varios pisos de la vegetación, la cual mediante su excelente acción filtrante posibilita además un suministro máximo de nutrientes a partir del aire. También las raíces constituyen un sistema de acumulación muy eficiente. Una fina red densa de raíces invade especialmente la capa superior del suelo, hasta llegar a la superficie y a menudo sobre ella; por otro lado, raíces gruesas pueden penetrar a profundidades de 2 a 3 metros y más. Desde este punto de vista, es entonces incorrecto describir a los árboles tropicales como de un sistema radicular superficial. Las micorrizas desempeñan evidentemente una función  esencial en la asimilación rápida y sin pérdida de nutrimentos liberados por la mineralización del humus. Estas uniones de hongos y raíces arbóreas como verdaderas “trampas de nutrimentos” y las consideran como imprescindibles para garantizar un ciclo nutricional cerrado en los bosques húmedos tropicales.

La sorprendente exuberancia y vigorosidad de la vegetación en suelos tan pobres, es originada por el proceso constante de autofertilización y a la facultad óptima de evitar pérdidas de nutrimentos. Por lo tanto, la hipótesis de que en los trópicos húmedos el bosque es quien conserva al suelo y no el suelo al bosque, no es del todo una exageración.

3. Tipos de suelos presentes en el bosque tropical

(DOUROJEANNI. 1990). América tropical húmeda, como bien se sabe, es la parte de los trópicos que tiene los suelos menos fértiles en el mundo (Cuadro Nº1). En efecto, el 82% de sus suelos son Oxisoles y Ultisoles infértiles y ácidos (US National Research Council 1982). Cochrane & Sánchez (1982), refiriéndose a la Amazonía, indican que el 90% de los suelos tienen deficiencia de fósforo y que el 73% padecen de toxicidad por aluminio. Concluyen que sólo 6% del área de esa región no presentan limitaciones mayores. Los suelos más comunes en la Amazonía peruana son Ultisoles, que ocupan el 65% de esa región, en especial en los terrenos de altura de la Selva Baja y en las terrazas antiguas o laderas de la Selva Alta. Son suelos rojos y amarillos, ácidos y de baja fertilidad natural. Son usualmente profundos y bien drenados, exhibiendo un marcado incremento del contenido de arcillas con la profundidad. Además, por estar con frecuencia en laderas son susceptibles a la erosión. Siguen en importancia los Entisoles, suelos jóvenes de perfil poco diferenciado que ocupan el 17% de la región. Otro 14% de la Selva posee Inceptisoles, es decir, suelos también jóvenes que muestran diferenciación de horizontes. Gran parte de estos suelos están en aguajales u otras áreas mal drenadas y también en zonas escarpadas. Los que se encuentran topografías favorables y que están bien drenados, suelen ser fértiles, como en varios valles de la Selva Alta, en especial en el Huallaga Central. (Sánchez y Benites 1983), han elaborado una tabla de factores limitantes de los suelos de la Selva Peruana que se muestran en el Cuadro Nº2.

4. Ciclo de nutrientes en el bosque tropical

4. 1. Los nutrientes del suelo dan forma a los bosques tropicales

Los bosques tropicales están entre las comunidades vegetales más diversas sobre la Tierra, y los científicos han trabajado durante décadas para identificar los procesos evolutivos y ecológicos que los crearon y los mantienen.

Una pregunta clave es si todas las especies de árboles son equivalentes en su uso de recursos (agua, luz y nutrientes), o si cada especie tiene su propio nicho particular.

Un estudio a de los Proceedings of the National Academy of Sciences, esclarece ahora algunos aspectos de este asunto, indica que los nutrientes en el suelo pueden influir fuertemente sobre la distribución de árboles en los bosques tropicales, más de lo que se creía.

Los resultados de este estudio contradicen la teoría de que las distribuciones de árboles a escala local en un bosque reflejan simplemente los patrones de dispersión de las semillas. El estudio evaluó tres lugares: dos bosques bajos, en Panamá central y en el este de Ecuador, y un bosque de montaña en el sur de Colombia. Los investigadores registraron cada árbol y mapearon la distribución de nutrientes en el suelo para un total de cien hectáreas en las zonas. El estudio incluyó 1,400 especies de árboles, y más de 500,000 árboles. Los investigadores compararon los mapas de distribución de 10 nutrientes esenciales para los vegetales en el suelo, con los mapas de especies de árboles de todos aquellos ejemplares cuyo diámetro superaba un centímetro. Cada sitio era muy diferente, pero en cada uno los investigadores hallaron evidencia de que la composición del suelo influía significativamente sobre dónde crecían ciertas especies de árboles: La distribución espacial de entre un 36 y un 51 por ciento de las especies mostró una fuerte asociación con las distribuciones de los nutrientes en el suelo.

Antes del estudio, los investigadores habían esperado encontrar alguna influencia de los nutrientes del suelo sobre la composición del bosque, pero los resultados fueron más pronunciados de lo que habían anticipado. El hecho de que casi la mitad de las especies muestran una asociación con uno o más nutrientes es muy llamativo. Las diferencias en los requerimientos de nutrientes entre los árboles pueden ayudar a explicar cómo pueden coexistir tantas especies.

Aunque las plantas en los bosques templados influyen sobre los suelos a su alrededor (a través de la extracción de nutrientes, la descomposición de restos del follaje y mediante el exudado de las raíces), en los bosques tropicales los vecindarios locales contienen tantas especies que la capacidad de especies individuales de influir sobre las propiedades de los suelos probablemente sea muy baja. Los investigadores interpretan estas asociaciones planta-suelo como respuestas direccionales de los vegetales a las variaciones en las propiedades de los suelos.

El equipo también encontró que ciertos nutrientes del suelo que previamente no se consideraban importantes para el crecimiento vegetal en bosques tropicales tenían efectos medibles sobre las distribuciones de las especies. En el sitio ecuatoriano, el calcio y el magnesio mostraban los efectos más fuertes. En el bosque panameño, el boro y el potasio eran los nutrientes ensayados que tuvieron más influencia. Y en el bosque de montaña en Colombia, el potasio, el fósforo, el hiero y el nitrógeno, en ese orden, mostraron los efectos más fuertes sobre la distribución de los árboles.

Foto 1. Un bosque tropical en la Isla Barro Colorado, Panamá.

Este es uno de los tres usados en el estudio de nutrientes del suelo y distribución de los árboles. La parte insertada abajo a la derecha muestra la distribución dos especies de árboles, Ocotea whitei (en azul) y Trichilia pallida (en rojo con diferentes afinidades por el calcio en este lugar. Las líneas indican la elevación. http://www.jmarcano.com/bosques/notas/feb1607.html

4.2. Ciclo de Nutrientes

En el bosque lluvioso, la mayoría del carbono y los nutrimentos esenciales se encuentran atrapados en la vegetación viva, madera muerta y las hojas que caen de los árboles. La materia orgánica que cae, es reciclada tan rápido que muy pocos nutrimentos se incorporan al suelo, lo que lo vuelve prácticamente estéril.
Cuando la vegetación muere, los nutrimentos son descompuestos rápidamente y reincorporados casi inmediatamente al sistema, mediante la asimilación de las plantas vivas. Las raíces toman los nutrimentos con la ayuda de una relación única entre las raíces y un hongo: la micorriza. La micorriza se fija en las raíces de las plantas y se especializa en incrementar la eficiencia de la toma de nutrimentos que hay en el suelo. Las plantas le dan a cambio al hongo azúcares y lo protegen en sus raíces. Algunos estudios han comprobado que las micorrizas ayudan a los árboles a resistir sequía y enfermedades.
4.2.1. Sistemas de raíces de los árboles 

Los árboles del bosque lluvioso tropical están bien adaptados al medio y han logrado resolver el problema de los suelos pobres. Debido a que los primeros  15-20 cm de suelo forman una composta de hojas, madera y otra materia orgánica en descomposición, esta capa es la principal fuente de nutrimentos del suelo. Muchas especies tropicales tienen raíces que crecen por encima del suelo para formar una estera que colecta los nutrimentos con una mayor efectividad. Estas raíces diminutas forman una red, que junto con las micorrizas absorben rápidamente los nutrimentos.

Un claro ejemplo en la relación que tienen los suelos con la vegetación  son las raíces que se extienden a lo largo de la superficie, esto es para captar los nutrientes que se descomponen de los restos orgánicos, es por esta razón que muchos árboles presentan grandes contrafuertes en la base de sus troncos, pues sus raíces son poco profundas ya que no necesitan profundizar puesto que la disponibilidad de agua y nutrientes están superficiales.

Las plantas del bosque lluvioso tropical están habituadas a la estabilidad del bosque, en donde logran crecer vigorosamente. Cuando estas plantas y sus semillas se enfrentan a las condiciones cambiantes de los claros, no tienen éxito. Sus semillas tienen poca o carecen de la capacidad de entrar en estado latente, debido a que no lo requieren en las condiciones normales del bosque.

La eliminación de las micorrizas simbióticas, reduce la capacidad de los árboles para captar nutrimentos del suelo. Estos hongos son especialmente difíciles de reemplazar, debido a que cada especie de árbol tiene su propia especie simbiótica de micorriza. Después de que un bosque ha sido talado, la regeneración es impedida por la rápida invasión de pastos gruesos y arbustos.

(SENCION, G. 2002), define tres procesos que debe cumplir el ciclo de nutrientes en un ecosistema natural:

• Proceso de ingreso o ganancia al sistema.
• Proceso de egresos o pérdidas.
• Proceso de circulación interna dentro del sistema.

Las pérdidas o salidas de nutrimentos se refieren a procesos de lixiviación, escorrentía superficial, percolación y volatilización.

Investigaciones sobre los patrones de ciclaje de minerales en los trópicos y sus componentes muestran modelos diversos en el ciclaje de nutrimentos, lo que significa que no hay un bosque tropical típico (Vitousek y Sanford, 1986).

4.3. Existencia y flujo de nutrimentos

Los nutrimentos en el bosque se pueden analizar a partir de dos componentes interrelacionados:

a) La existencia de nutrimentos se calcula por la cantidad de éstos en la biomasa aérea que se distribuye entre diferentes partes de la planta (hojas, ramas, frutos, corteza, tronco y raíces) y por el contenido de nutrimentos en la roca mineral.
b) El flujo de nutrimentos comienza a partir de la caída de hojas, frutos, flores y ramas al suelo formando lo que se conoce como hojarasca o mantillo.

A partir de la tasa de descomposición respectiva para cada tipo de bosque, la materia orgánica es transformada liberando los nutrimentos que quedan disponibles para las raíces y de esta manera reingresar al sistema de circulación interna de la planta.
Imagen 1. Ciclo de nutrientes en el bosque tropical

En la vegetación tropical, donde la precipitación y la temperatura son altas durante todo el año, en estos ambientes donde hay una alta biodiversidad, el principal problema que hay ahí es la fototropía, los suelos en estos bosques son pobres, es decir son ácidos y carecen de nutrientes al estar lixiviados es decir que están lavados por la abundante lluvia, pero estos tiene una capa superficial de los restos de la vegetación en rápida putrefacción con una gran cantidad de organismo descomponedores.

5. Características de los suelos tropicales 

 5.1 Biología del suelo (La materia orgánica del suelo)

 La materia orgánica de los suelos tropicales aumenta la resistencia a la erosión y a la penetración de raíces, así como la capacidad de intercambio de cationes y constituye una reserva de nutrimentos. El contenido de nutrimentos y la capacidad de intercambio de la mayoría de los suelos tropicales se da principalmente, en el complejo orgánico constituido por los 20 cm superiores del suelo mineral. El sistema planta/suelo contiene cuatro almacenes de materia orgánica: la vegetación viva, la vegetación muerta, la capa de humus y los organismos del suelo. El carbono se usa comúnmente para medir el contenido de materia orgánica; casi la mitad de la vegetación muerta secada al horno consiste en carbono. El contenido orgánico del suelo puede permanecer relativamente constante bajo los bosques, pero es potencialmente inestable debido a que las tasas de  humidificación de los desechos, de la exudación de las raíces y de la oxidación del humus son rápidas en relación con el almacenaje neto en el suelo. Nye y Greenland (1960) demostraron que las tasas cíclicas anuales de humidificación y oxidación son aproximadamente iguales al 2,5% del humus almacenado en los bosques húmedos de tierras bajas. Según Young (1976), el contenido de materia orgánica del suelo generalmente varía en relación directa con la lluvia e inversa con la temperatura. El autor estima que la capa superficial de hasta 10 o 20 cm de profundidad contiene entre 3 y 5% de materia orgánica en suelos zonales de los bosques húmedos de tierras bajas. En las sabanas húmedas, el contenido promedio de materia orgánica es del 2%, mientras que en las sabanas secas suele ser de alrededor del 1%. El espesor de la capa de hojarasca al pie de los bosques húmedos puede ser desde dos hojas hasta 5 cm. Entre 1500 y 3000 m de altitud, el horizonte de humus es más espeso y su contenido de materia orgánica puede ser de 5 a 10%.

Los niveles de materia orgánica en los principales suelos tropicales se comparan favorablemente con los de las mismas clases generales en la zona templada. En muchos casos, el contenido de nitrógeno en los suelos tropicales es mayor que en los suelos de la zona templada (Sánchez et al. 1982). La materia orgánica del suelo (humus) es producida por el agua de lluvia, la hojarasca humedecida y la exudación de las raíces. Las pérdidas se dan por oxidación a la atmósfera, y por erosión, lixiviación y uso de las plantas.

El mantillo de los suelos del bosque húmedo de las tierras bajas tiene un contenido de C que fluctúa de 1 a 3%, o de 3 a 9 kg/m2. El tiempo de renovación del humus en los bosques húmedos es de 20 a 50 años. El período de renovación de la hojarasca es de menos de un año, con una descomposición entre 1 y 3%. Sin embargo, una vez que la hojarasca se haya humedecido, la pérdida suele ser de sólo 2 a 4% por año (Nye 1963). Para las sabanas, el período de renovación del humus en el suelo es de 40 a 50 años. Tanto los animales como las plantas afectan el suelo, pero el impacto principal es el de la vegetación; sobre todo, la vegetación muerta. La biomasa puede ser de entre 300 y 900 o más toneladas por hectárea en los bosques húmedos tropicales; entre 60 y 100 t/ha en los terrenos boscosos de la sabana húmeda y 30 t/ha en las sabanas secas. La madera puede constituir entre el 92 y el 96% de esta biomasa en los bosques húmedos y cerca del 88% en las sabanas. La productividad general de la vegetación, reflejada en las tasas de renovación, es significativa para el suministro de materia orgánica del suelo. Dichas tasas van de 30 t/ha/año en los bosques húmedos, a 10 t/ha/año en las sabanas húmedas y 5 t/ha/año en las sabanas secas. En los ambientes tropicales de tierras bajas, la materia orgánica del mantillo está directamente relacionada con estas tasas de productividad. El contenido típico de materia orgánica es de 2 a 5% en las sabanas, niveles que no son muy diferentes de los de la zona templada (Kanehiro 1978). La vegetación afecta la humedad del suelo de forma significativa. En el clima de los bosques húmedos, la hojarasca mantiene un microclima estable en la superficie del suelo, el cual es favorable para las especies siempre verdes. En las sabanas y estepas, esta cobertura decrece enormemente durante la estación de sequía, lo que acentúa el contraste entre estaciones.

5.2 Química y física de los suelos

Los suelos de los trópicos son predominantemente de color marrón rojizo o rojo amarillento. En las zonas húmedas de las tierras bajas, tienen un alto contenido de arcilla y un bajo contenido de sedimentos, mientras que la estructura del horizonte B es cúbica. En la zona del bosque húmedo, los suelos son muy friables debido a las arcillas, que consisten casi enteramente de caolinita y sesqui-óxidos. El horizonte A de muchos suelos tropicales es más oscuro que los demás horizontes debido a la presencia del humus. Los suelos oscuros, sin embargo, no deben considerarse ricos en humus. El moteado comúnmente se da como resultado de un drenaje impedido. Generalmente, el contenido de arcilla decrece con la elevación y con la sequedad del clima. Las sabanas comúnmente tienen una capa de  superficie arenosa.


Un estudio de suelos efectuado en 1971 por FAO/ UNESCO demostró que en más de 8 millones de kilómetros cuadrados del neotrópico (casi el 56%) los suelos son demasiado pobres para la agricultura o la ganadería, pero apropiados para la producción forestal. Los oxisoles son agregados estables con buen drenaje del agua de lluvia -como la arena- y resisten la compactación y la erosión; sin embargo, pueden ser susceptibles a las sequías y la lixiviación. Los ultisoles y los alfisoles pueden tener un suelo superficial arenoso, susceptible a la compactación, la escorrentía y la erosión, por lo que su labranza resultaría perjudicial, especialmente en las laderas empinadas. El contenido de materia orgánica de los oxisoles tropicales es mayor de lo que sugiere su color rojo. 

En los climas tropicales húmedos, el carbono (C) orgánico se agrega y descompone cinco veces más rápido que en las zonas templadas. La materia orgánica beneficia al suelo reciclando la mayor parte del nitrógeno (N) y del azufre (S), manteniendo la capacidad de intercambio de los cationes, impidiendo la fijación del fósforo (P), mejorando la estructura y formando complejos con micronutrimentos. El contenido total de P en el suelo refleja la intensidad de la meteorización. En suelos altamente meteorizados, el P orgánico puede constituir más de la mitad del total de P en el suelo. 

La mayoría de los oxisoles y ultisoles tropicales son demasiado deficientes en P para poder ser cultivados. El manejo del fósforo es complejo en suelos con una alta tasa de fijación. La deficiencia de azufre también está ampliamente diseminada en los trópicos; especialmente en oxisoles, ultisoles y alfisoles y ensuelos jóvenes, volcánicos y arenosos. En zonas cubiertas de bosques es posible que el suelo y el bosque tengan un ciclo de nutrimentos notablemente cerrado, produciendo vegetación exuberante en suelos de baja fertilidad natural. En México, Centroamérica y el Caribe se descubrió que los suelos con fertilidad natural de regular a buena son más abundantes que los suelos de baja fertilidad natural (Anón. 1971c,d). La limitación principal a la productividad en esta región es el carácter empinado del terreno. Sin embargo, muchas de las tierras bajas son subutilizadas; estos suelos podrían ser mucho más productivos si se efectuaran pequeños ajustes en las prácticas tradicionales.

En Sudamérica, el suelo es generalmente de baja fertilidad natural (Anón. 1971a). Más del 90% del suelo es demasiado pobre para el cultivo; aproximadamente el 50% del continente consiste de ferralsoles (oxisoles), acrisoles (ultisoles) y arenosoles, cuya capacidad de intercambio catiónico y de bases intercambiables es baja. Aproximadamente, el 20% del continente es tan seco que la agricultura sin riego es riesgosa o imposible. El 10% es de pobre drenaje y otro 10% está compuesto predominantemente por litosoles en laderas empinadas.

Relación entre el suelo y el bosque tropical

6. Relación entre el suelo y el bosque tropical

Los  suelos en estos bosques son pobres, es decir son ácidos y carecen de nutrientes al estar lixiviados es decir que están lavados por la abundante lluvia, pero estos tiene una capa superficial de los restos de la vegetación en rápida putrefacción con una gran cantidad de organismo des componedores.
Un claro ejemplo en la relación que tienen los suelos con la vegetación  son las raíces que se extienden a lo largo de la superficie, esto es para captar los nutrientes que se descomponen de los restos orgánicos, es por esta razón que muchos arboles presentan grandes contrafuertes en la base de sus troncos, pues sus raíces son poco profundas ya que no necesitan profundizar puesto que la disponibilidad de agua y nos nutrientes están superficialmente.

7. Sitio forestal

El sitio forestal esta dado por las condiciones que lo caracterizan como son los factores climáticos, edáficos, topográficos y por competencia (Patricio Corvalán Vera y Jaime Hernández Palma, 2006)

7.1. Calidad de sitio

La calidad de sitio puede definirse como la capacidad de un área para soportar el crecimiento de los árboles, siendo la suma de los componentes edafológicos, biológicos y climáticos (y sus interacciones) que actúan sobre dicho crecimiento. (BONILLA, J.  1971)

8. Factores que influyen en el sitio forestal

8.1.1 Clima: La temperatura del aire, este influye en la germinación por ejemplo, las semillas necesitan una temperatura determinada para su viabilidad, la humedad esta variable es la que también le permite a las semillas su germinación, la energía radiante esta relacionada con la fototropía de cada especie, la  precipitación que es la disponibilidad de agua sobre todo en dicho sitio y el viento esta variable afecta en la forma de dicha vegetación, es por esto que es muy importante la vegetación como protección de suelo ya que si no habría tal vegetación el suelo terminaría por erosionarse y echarse a perder mas de lo que esta.

8.1.2 Topografía: Pendiente este influye en la profundidad, menor  profundidad hay en pendientes altas que en lugares llanos, los suelos de las pendientes altas terminan por desplazarse a las partes inferiores y así meteorizándose las partes superiores constantemente, forma del relieve, altitud y exposición.

8.1.3 Edáfico: La profundidad efectiva, las propiedades físico químicas es acá donde se da el intercambio cationico, la humedad, el  pH sobre todo en los suelos forestales el pH es acido es por esto que reduce la disponibilidad de  cationes de calcio, magnesio y fósforo y libera cantidades tóxicas de elementos como hierro, aluminio y manganesio, los microorganismos abundan es la zona en donde ocurre la descomposición que es donde esta la hojarasca, etc.

8.1.4 Competencia: otros árboles es aquí donde compiten arboles de la misma especie o de diferentes especies por captar energía solar, vegetación menor como las herbaceas, epifitas, los animales estos son importantes para la dispersión de semillas ya que algunas especies de arboles dependen de la fauna para su dispersión de semillas, hombre, etc.

IV. CONCLUSIONES

• Cada sitio forestal esta caracterizado por varios factores, uno de los factores contundentes sobre este es el suelo, este determina diferente tipo de bosque e inversamente el tipo de bosque es un indicador del tipo de suelo.
• La vegetación tropical es esencial para los suelos puesto que sin estos el suelo estaría  expuesto a erosionarse y degradarse es por esto que se puede decir que hay una simbiosis ente la vegetación tropical y el suelo. 

V. BIBLIOGRAFÍA

• LAMPRECHT, et al. 1990 “Silvicultura en los trópicos: los ecosistemas forestales en los bosques tropicales y sus especies arbóreas; posibilidades y métodos para un aprovechamiento sostenido”. Instituto de Silvicultura de la Universidad de Gottinguen.
• LOUMAN B. et al 2001. “Silvicultura de Bosques Latifoliados Húmedos con Énfasis en América Central”. COSTA RICA.
• DOUROJEANNI. 1990. ¿Amazonía qué hacer?
• SENCION, G. 2002. Valoración económica de un ecosistema: Bosque Tropical Peten. Guatemala. Documento Nº 15/2. 
Enlace Web: (http://decon.edu.uy/publica/2002/Doc1502.pdf)
• http://www.tecnun.es/asignaturas/Ecologia/Hipertexto/12EcosPel/122ExtincNat.htm
• http://www.jmarcano.com/bosques/notas/feb1607.html
• http://rainforest.mongabay.com/05where_are_the_rocks.htm
• http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2006/04/09/17916


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