jueves, 27 de octubre de 2011

Propagación de Plantas

PROPAGACIÓN DE PLANTAS

INTRODUCCIÓN

La propagación de plantas ha sido ampliamente reconocida como una práctica fundamental en el campo de las ciencias agrícolas ya que de la calidad de la semilla botánica o material vegetativo que se utilice, va a depender el resto del proceso productivo. Muchas especies hortícolas y otras, presentan en su propagación ciertas características y problemas peculiares lo cual hace necesario que se sigan tratamientos especiales en su producción.

Los conocimientos impartidos en el curso de Principios de Propagación de Plantas son considerados de valor fundamental para los estudiantes de agronomía y serán de utilidad para la mejor comprensión de otros cursos de especialización. De igual forma dichos conocimientos podrán ser empleados en la búsqueda y formulación de nuevas técnicas en la propagación de plantas.

MARCO TEÓRICO

En la propagación por estacas, una parte del tallo, de la raíz o de la hoja se separa de la planta madre, se coloca bajo condiciones ambientales favorables y se le induce a formar raíces y tallos, produciendo así una nueva planta independiente, que en la mayoría de los casos es idéntica a la planta de la cual procede.
Las estacas casi siempre se hacen de las porciones vegetativas de la planta, como los tallos modificados (rizomas, tubérculos, cormos y bulbos), las hojas o las raíces. Se pueden hacer diversos tipos de estacas, que se clasifican de acuerdo con la parte de la planta de la cual proceden:

• Propagación vegetativa por tallos y yemas 

Los tallos horizontales aéreos y subterráneos de varias especies silvestres y cultivadas se alargan y forman raíces adventicias en sus nudos. Mientras los tejidos se mantienen intactos se trata del crecimiento de una sola planta, como sucede en muchas especies de gramíneas. A este individuo completo de extenso crecimiento se le conoce como genet o clon. Pero cuando el tejido de interconexión muere o es cortado, cada uno de los segmentos da lugar a un nuevo individuo al que se le conoce como ramet .


Una modificación de este tipo de propagación ocurre cuando el extremo libre de un tallo largo alcanza el suelo y además de desarrollar raíces adventicias, la yema de crecimiento da lugar a un tallo erecto, lo que se conoce como acodadura; este proceso ocurre frecuentemente en la propagación de las frambuesas y las zarzamoras.


Por otro lado, los tallos aéreos de algunas hierbas y arbustos caen por su propio peso al suelo. La producción de raíces adventicias y la muerte de las conexiones con el individuo parental permiten la generación de plantas independientes. 
En otros casos, la sola fragmentación de los tallos o de las ramas y su contacto continuo con el suelo es suficiente para que los segmentos formen raíces y se desarrolle un individuo completo. Este tipo de propagación es común en los cactos, los sauces y en la planta acuática conocida como elodea. 
Entre las principales estructuras de propagación vegetativa originadas a partir de los tallos y de las yemas se encuentran las siguientes: 

• Propagación vegetativa por tallos 

1) Estolones: Constan de secciones relativamente largas y delgadas de tallos aéreos horizontales con entrenudos largos y cortos alternados que generan raíces adventicias. La separación de estos segmentos enraizados permite el desarrollo de plantas hijas. La fresa es un ejemplo de las especies que comúnmente presentan este tipo de propagación (figura 13B). 

2) Rizomas: Se generan a partir del crecimiento horizontal de un tallo subterráneo, por lo general más robusto que el que da origen a un estolón. Las viejas porciones se degradan y se separan en fragmentos que deberán enraizar de manera independiente. Este tallo subterráneo presenta hojas escamosas en las axilas, donde se pueden generar yemas axilares, además de presentar raíces adventicias (figura 13C). Una vez formado el vástago principal se da un crecimiento continuo. Cada estación de crecimiento presenta un crecimiento simpodial por medio de la yema axilar o monopodial por medio de la yema terminal. El rizoma funciona como órgano de almacenamiento de reservas. De esta manera se propagan especies de importancia económica, tales como el bambú, la caña de azúcar, el plátano, así como algunos pastos. 

3) Tubérculos: Son estructuras gruesas, suculentas, que actúan también como estructuras de reserva. Se forman en el extremo de tallos subterráneos delgados. Un ejemplo muy conocido lo constituye la papa. Los tubérculos presentan en su superficie nudos con hojas escamosas, arreglados de manera espiral, y cada uno de ellos consta de una o más yemas pequeñas. Cuando se inicia el crecimiento del vástago principal las raíces adventicias se desarrollan en la base del tubérculo y las yemas horizontales se alargan y producen tallos etiolados en forma de estolones. A partir de los tubérculos que han formado ramas horizontales se forman tubérculos nuevos (figura 13D). 

Los tubérculos y los rizomas son muy semejantes y en algunos casos es casi imposible distinguirlos. Sin embargo, una característica distintiva de un rizoma verdadero es que presenta un grosor uniforme en toda su longitud, sobre la cual crecen raíces adventicias, las cuales no existen en los nudos de los tubérculos. Otra diferencia entre estas estructuras consiste en que el rizoma formará el vástago principal de la nueva planta, mientras que el tubérculo forma ramas laterales (figura 13C y 13D). 

4) Brotes: Se definen como ramas o tallos que desarrollan raíces adventicias sin que sean independientes de la planta progenitora. Se desarrollan en las axilas de las hojas escamosas o de las yemas adventicias sobre las raíces. En la piña comestible los brotes se desarrollan en las axilas de las hojas inferiores que son cubiertas por el suelo. 

• Propagación vegetativa por yemas. 

A partir de la producción de las yemas axilares con orientación vertical en los tallos de algunas plantas y de su posterior desprendimiento y caída al suelo, se producen estructuras de propagación vegetativa tales como los bulbos que se presentan en la cebolla, el tulipán y el lirio o los cormos del gladiolo y el azafrán. Ambas estructuras, una vez liberadas, se establecen de manera subterránea pero forman ramas que dan lugar a nuevas plantas. 



1) Cormos: Se forman en las yemas de las axilas de las hojas de un tallo robusto y suculento que proporciona los nutrientes necesarios para la nueva estructura, la cual se desprenderá del progenitor y se desarrollará subterráneamente como un tallo corto, erecto y sólido con nudos y entrenudos. Los cormos tienen forma de esferas aplanadas dorsoventralmente, como los del gladiolo y el azafrán. Están envueltos en delgadas hojas escamosas que los protegen del daño físico y de la pérdida de agua, pero que no funcionan como estructuras de almacenamiento, a diferencia de las escamas de los bulbos. Cuando se desprenden las escamas marcan círculos alrededor del cormo. Éste desarrolla raíces adventicias ventrales o basales. El ápice del cormo es un vástago terminal que se desarrollará en las hojas y en un vástago floral terminado por una inflorescencia, y en cada uno de los nudos se producen las yemas axilares (figura 15B). El cormo se multiplica ramificándose simpódicamente, y si se corta un cormo, manteniendo una yema en cada sección, cada uno de estos segmentos desarrollará un cormo nuevo. 

2) Cormelos: Sobre el extremo inferior del cormo se producen pequeñas estructuras semejantes a los estolones conocidos como cormelos (figura 15C). La muerte del cormo parental permitirá la separación de los cormos hijos, los cuales pueden ser almacenados durante el invierno y plantados durante la temporada favorable para el crecimiento. 

3) Bulbos: Se desarrollan sobre tallos cortos y engrosados, a partir de yemas axilares de hojas carnosas. De éstas obtienen elementos de reserva, a diferencia de los cormos que las obtienen a partir del tallo, lo cual les permite producir rápidamente raíces adventicias. Se desarrollan subterráneamente en forma de tallos carnosos, cubiertos con hojas engrosadas a manera de escamas que funcionan como órganos de reserva (figura 15D). 

Es posible que se produzca más de un bulbo a partir de cada yema. En algunos casos se desarrollan masas de bulbos en el extremo del tallo, cada uno de ellos llamados bulbilos, los cuales pueden ser dispersados lejos del bulbo parental. En el centro de los bulbos existe un meristemo vegetativo o un vástago floral. 
Por su consistencia existen dos tipos de bulbos: 1) los tunicados, que están cubiertos por escamas secas y membranosas que protegen al bulbo y le dan una estructura más o menos sólida. A esta clase pertenecen la cebolla y el tulipán; 2) los no tunicados, que no presentan la cubierta seca y sus escamas están separadas y unidas a la placa basal. Este tipo de bulbos daña fácilmente por lo que deben ser manejados con cuidado. 

4) Pseudobulbos: Esta estructura vegetativa se da en la familia de las orquídeas. Son crecimientos tuberosos del tallo completo o de parte de éste o de las ramas. En las axilas de las escamas de la base de los pseudobulbos se forman vástagos nuevos o pseudobulbos en serie que conectan segmentos del tallo.



5) Turiones: Se presentan generalmente en especies acuáticas como estructuras de resistencia a condiciones ambientales adversas; se conocen también como yemas de invierno y se forman a partir de yemas que se desprenden del tallo o que persisten cuando el resto de la planta muere. Las hojas del turión contienen elementos de reserva y cuando se restablecen las condiciones favorables se inicia la producción de las raíces adventicias. 

6) Chupones: Son estructuras que se forman en las axilas de las hojas escamosas de los tallos subterráneos y de los rizomas, o de las yemas adventicias de las raíces. El chupón forma varios entrenudos cortos; después de formar uno o más nudos desarrolla raíces adventicias y puede formar una nueva planta. El plátano y el bambú forman chupones. 

Propagación vegetativa por raíces 

Una forma extensa de propagación de las plantas se da mediante numerosos brotes que crecen de sus raíces horizontales. Tales brotes se forman sólo si la raíz es dañada, entonces los brotes se diferencian en un tejido calloso. Las raíces carnosas y aglomeradas de los camotes, las dalias y las peonias son también un medio de propagación vegetativa. 

• Propagación vegetativa por hojas 

Este tipo de propagación no es tan frecuente en la naturaleza como los dos anteriores. Sin embargo, es posible encontrarlo en las hojas de algunos helechos, que forman una especie de acodadura al entrar en contacto con el suelo; en otras especies, entre las que se encuentran las violetas africanas, se forman nuevos individuos a partir de las hojas que se desprenden y caen al suelo y que posteriormente desarrollan raíces adventicias. 

• Propagación vegetativa por estructuras florales 

En algunas plantas los meristemos apicales que normalmente se desarrollarían como flores se convierten en yemas vegetativas asociadas con raíces adventicias. Estas estructuras crecerán independientemente al ser liberadas de la planta progenitora. La producción de yemas vegetativas en lugar de flores se conoce como prolificación o falsa viviparidad.

Los bulbilos son yemas axilares de consistencia carnosa que almacenan reservas. En algunas especies de cebolla los bulbilos se forman en lugar de las flores, mientras que en algunas especies de agave las inflorescencias son reemplazadas por cientos de bulbilos. El nombre de estas estructuras de propagación vegetativa se debe a que visualmente se parecen a los bulbos, pero su color es verde; cuando están sobre la planta progenitora carecen de raíces adventicias, las cuales se desarrollan cuando los bulbilos son liberados. 

SUSTRATOS PARA EL ENRAIZAMIENTO

Hay diversos medios y mezclas de éstos que se usan con el fin de hacer enraizar estacas. Para obtener buenos resultados se requieren las siguientes características (Richards; Warneke y Aljibury, 1964):

• El medio debe ser lo suficientemente firme y denso para mantener las estacas en su sitio durante el enraíce; su volumen no debe variar mucho, ya sea seco o mojado; resulta perjudicial que tenga un encogimiento excesivo al secarse.
• Debe retener la suficiente humedad para que no sea necesario regarlo con mucha frecuencia.
• Debe ser lo suficientemente poroso, de modo que se escurra el exceso de agua y permita una aireación adecuada.
• Debe estar libre de malezas, nemátodos y otros patógenos.
• No debe tener un nivel excesivo de salinidad.
• Debe poderse esterilizar con vapor o químicos sin que sufra efectos nocivos.
• Debe existir una adecuadada provisión de nutrientes para todo el período, aunque suplementaciones con fertilizantes de lenta liberación son frecuentemente recomendados.

Un medio ideal de propagación, debe estar provisto de suficiente porosidad para permitir una buena aireación y una alta capacidad de retención de agua, debe tener un buen drenaje y estar libre de patógenos (Hartmann et al., 1992).

- Arena:

La arena está formada por pequeños granos de piedra, de alrededor de 0.05 a 2 mm de diámetro, dependiendo su composición mineral de la que tenga la roca madre. En propagación, generalmente, se emplea arena de cuarzo. De preferencia se debe fumigar o tratar con calor antes de usarla para esterilizarla. Virtualmente no contiene nutrientes minerales y no tiene capacidad amotiguadora (Buffer) o capacidad de intercambio cationico. Casi siempre se usa en combinación con algún material orgánico (Hartmann et al., 1992).

- Turba:

La turba se forma con restos de vegetación acuática, de marismas, ciénagas o pantanos, que se ha preservado bajo el agua en un estado de descomposición parcial.
La turba de pantanos esta formada por restos de pastos, juncos y otras plantas de pantanos. Este tipo de turba es variable en su composición y color. Su pH varía alrededor de 4 a 7.5 y su capacidad de retención de humedad es de 10 veces su peso seco (Hartmann et al., 1992).

- Humus de lombriz:

El humus de lombriz con forma de restos vegetales, restos animales (no deben utilizarse crudos) y restos domiciliarios orgánicos, que acumulados, forman un compost, y con el agregado de lombrices que digieren la materia orgánica, resulta en un producto final, llamado vermicompuesto, semejante al humus, atóxico para los vegetales y excelente mejorador de suelos.

Algunas características del humus de lombriz modifican las propiedades físico - químicas y microbiologicas del suelo: a)- le comunica al suelo mayor porosidad y aireación, mejorando también la infiltración y favoreciendo el desarrollo radical; b)- se liberan gradualmente los nutrientes que las plantas necesitan, pues al mantener el pH dentro de un rango cercano a la neutralidad (6-7)( con gran poder buffer) , les permite una mayor solubilidad. El tenor de microelementos: Cu, Mn, Mo y Zn, es elevado; c)- contiene los mismos microorganismos benéficos que tiene el suelo, pero en mayor cantidad, destacándose los que transforman la celulosa y los que intervienen en la asimilación de nitrógeno y fósforo; d)- aumento de la velocidad de emergencia de las plántulas; e)- permite una larga permanencia de ciertos hongos benéficos del suelo. Estos microorganismos que suelen ser efectivos para controlar hongos dañinos del suelo, suelen tener en él poca durabilidad. El humus de lombriz les permite un buen desarrollo tórnadolo efectivo en la lucha, por ejemplo contra dampig off ( Mirabelli, 1995).

ENRAIZAMIENTO DE SEGMENTOS 

Esta técnica de propagación tiene muchas ventajas y se emplea exitosamente sin necesidad de gran inversión económica. La técnica más común es la inducción de la formación de raíces en una sección del tallo o de la rama, de manera que se origine una planta independiente. En los casos en que se ha experimentado propagar árboles mediante la enraización a partir de segmentos se ha tenido éxito en más de 80 por ciento. 
Según la parte de la planta de donde se obtienen los segmentos (cortes o fragmentos) se ha dividido en cortes de: hojas, de brotes o renuevos, de raíz y de ramas. La selección de cualquiera de ellos depende básicamente de las características inherentes a cada especie, de las facilidades para obtener y manipular los cortes (en función del estado fenológico de la planta), del propósito de la propagación y de la disponibilidad de recursos económicos. 

A continuación se mencionan algunas de las características de los diferentes tipos de cortes: 

1) Cortes de hojas. Algunas especies herbáceas, como las violetas africanas y las peperomias, producen raíces a partir de sus hojas y posteriormente tallos; sin embargo, esto no ocurre con facilidad en la mayoría de los árboles. Los cortes que incluyen además de la hoja una yema axilar y un fragmento de rama son adecuados para propagar algunas plantas —como las camelias y los rododendros, que son especies leñosas— y se utilizan para propagar árboles cuando la cantidad disponible de otro tipo de segmentos es escasa. 

2) Cortes de raíz. La capacidad de muchos árboles de producir ramas a partir de sus raíces (en condiciones adecuadas de crecimiento) se utiliza para propagar algunas plantas, como los plátanos y los guayabos. 

3) Cortes de ramas. La propagación vegetativa mediante segmentos de ramas o brotes es uno de los métodos más usados para propagar plantas leñosas en vivero. Según las características de madurez de la madera de donde se obtienen las ramas o brotes, los cortes se han dividido en cortes son: de maderas duras, semiduras y suaves. Aunque las diferentes fases de maduración se presentan de manera continua, generalmente se distinguen por la forma y el color de las hojas y por los cambios de coloración del tallo o ramas. Las técnicas de propagación de árboles por medio de cortes de ramas se dividen en dos tipos básicos: de segmentos foliados y de segmentos defoliados. Cada uno de éstos utiliza cortes de madera con un grado de maduración diferente, y como proceden de árboles de contrastante ciclo fenológico, esta diferencia se relaciona con la acumulación de reservas en los tejidos del tallo. En los árboles caducifolios, de los cuales se obtienen los segmentos defoliados, antes de la caída de las hojas hay acumulación de reservas, las cuales están destinadas a formar posteriormente hojas nuevas. A partir de estas reservas se generan las raíces y las hojas en el segmento; en cambio, los segmentos foliados por lo general proceden de árboles de hoja perenne, que no acumulan reservas en el tallo y que deben continuar fotosintetizando para producir los recursos necesarios para generar nuevo crecimiento. 

• Enraizamiento de segmentos defoliados 

Esta técnica de reproducción vegetal se da espontáneamente en la naturaleza cuando una rama o fragmento de una planta cae al suelo y logra enraizar otra vez y producir así un nuevo individuo. También se le ha empleado desde tiempos inmemoriales por los horticultores para la propagación de árboles de ornato y frutales; un ejemplo de este método son las cercas vivas de palo mulato o colorín, que vemos alrededor de potreros y cultivos en el trópico mexicano. Para la construcción de estas cercas los campesinos cortan los segmentos o ramas al efectuar los desmontes, los almacenan en un lugar fresco y sombreado y los plantan al principio de la época de lluvias. 

Los árboles que más fácilmente se propagan de esta manera son los que presentan una fase fenológica de defoliación y latencia meristemática al final de la época favorable para el crecimiento, como muchos árboles de las selvas bajas caducifolias y subcaducifolias, los cuales tienen la posibilidad de enraizar a partir de segmentos defoliados; por ejemplo, el cacahuananche, el palo mulato, el ciruelo amarillo de tierra caliente y el colorín, entre otras. En ocasiones, esta forma de propagación también es adecuada para algunas leñosas no deciduas de hojas angostas. 

El método consiste básicamente en cortar ramas o pencas y plantarlas en el suelo húmedo para provocar su enraizamiento. Este ocurre fácilmente sin necesidad de emplear sustancias enraizadoras, ya que al encontrarse en un estado de latencia meristemática, al volver al estado de crecimiento los propios cambios hormonales que ocurren en el segmento desencadenan la producción de raíces en la superficie que está en contacto con el suelo. Los cortes se obtienen de ramas de crecimiento de la estación anterior y se realizan cuando la etapa de crecimiento cesa y la abscisión de hojas se ha presentado (finales de otoño o en el invierno). Debido al tamaño de los segmentos y a las condiciones de lignificación de la madera (madera dura), los cortes no se deshidratan y conservan la humedad el tiempo suficiente para generar un nuevo crecimiento de raíces y ramas.

• Enraizamiento de segmentos foliados 

Según las condiciones de lignificación de la madera los segmentos foliados se dividen en: cortes de maderas blandas (meristemos), cortes de maderas semiduros (parcialmente maduros) y cortes de maderas duras siempre verdes (lignificados). Cualquiera de éstos llevan hojas o brotes meristemáticos (material fisiológicamente juvenil) y su tamaño es mucho mas pequeño que los defoliados. Las especies que se propagan con esta técnica son la caoba, el zapote negro, el chicozapote y el barí, entre muchos otros más. 

Debido a la presencia de hojas que continúan transpirando activamente y a las condiciones diferenciales de madurez en las ramas jóvenes, los segmentos pueden deshidratarse muy fácilmente. Por esto, es necesario mantenerlos en compartimientos sombreados y húmedos hasta que enraizan y toman del suelo suficiente agua. Siempre es necesario emplear sustancias enraizadoras como el ácido indolbutiírico (AIB) o el naftalenacético (ANA) y con frecuencia es indispensable mantener los segmentos recién plantados bajo agua nebulizada para evitar la deshidratación. 

- Segmentos foliados de maderas blandas 

Los cortes se seleccionan en la estación de crecimiento, antes de que se presente la lignificación, y son tomados de los renuevos tempranos o de ramas jóvenes generadas a finales de la primavera y principios del verano. Esto significa que las ramas se encuentran en crecimiento activo, por lo que en su acopio y manipulación se deben tener cuidados especiales. La clave para el éxito es mantener los cortes turgentes, desde el periodo de colecta hasta que son puestos a enraizar en dispositivos diseñados especialmente para que las estacas mantengan la turgencia. 

Se ha encontrado en varias especies que los segmentos provistos de meristemos cercanos al tronco principal, o al eje de crecimiento apical tienen mayores probabilidades de enraizar que las puntas de las ramas distantes. Otras veces, los ejes de crecimiento que surgen de un ápice podado son los que presentan mayor potencial de enraizamiento. Esto varía en función de la especie y de la técnica utilizada, por lo que se debe probar cuál es la fuente de material que origina las estacas juveniles (suculentas), no lignificadas, más adecuadas. Pueden ser: rebrotes de tocones, rebrotes basales de árboles en pie, rebrotes de plantas jóvenes y ápices de árboles podados. En cualquiera de estos casos se produce cierto número de brotes laterales con crecimiento vertical (los que no presentan crecimiento vertical deben desecharse), que se utiliza como fuente de estacas. Se deben considerar tres aspectos para realizar este tipo de propagación: a) la elección y manejo de la planta donante, b) la obtención de las estacas y c) el enraizamiento y establecimiento del segmento.

- Segmentos foliados de maderas semiduras y segmentos foliados de maderas duras siempreverdes

La diferencia entre este tipo de segmentos y los de maderas blandas estriba en las condiciones de lignificación de las ramas y en la época del año en que éstas se obtienen de la planta donante. El uso de esta técnica es muy importante en la propagación vegetativa de varias especies de pino, las especies siempre verdes de hoja angosta con maderas duras, y en la propagación de árboles siempreverdes de hoja ancha. Para el enraizamiento de este tipo de segmentos hay que seguir las mismas indicaciones que se mencionaron para el manejo y selección de brotes en las plantas donantes de maderas blandas, así como también para la manipulación y cuidado de los cortes y evitar así el estrés hídrico en las estacas. Sin embargo existen algunas diferencias en el manejo de los cortes de especies siempreverdes de hoja ancha y de hoja angosta. 

- Especies siempreverdes de hojas anchas 

En el caso de los segmentos de maderas semimaduras, las ramas de especies siempreverdes de hojas anchas se obtienen en el verano, cuando el crecimiento empieza a declinar y la madera se encuentra parcialmente madura. Los cortes pueden tener longitudes de 7.5 a 15 cm, y las hojas de la punta de la estaca se conservan, si éstas son muy grandes se debe disminuir su tamaño (figura 24).


- Segmentos de maderas duras siempreverdes de hojas angostas 

Para los segmentos de maderas duras siempreverdes de hojas angostas el enraizamiento toma mucho tiempo (desde varios meses hasta un año) y es muy importante evitar que las estacas sufran estrés hídrico durante este periodo. Los cortes se obtienen de plantas donantes jóvenes, ya que este factor es determinante para tener éxito. Generalmente los cortes se realizan en ramas terminales, de la época de crecimiento pasada, a finales de otoño o bien en invierno. La longitud de las estacas varía de 10 a 20 cm, y hay que tener cuidado de remover las hojas de la mitad de la estaca hacia la base.

A diferencia de los segmentos foliados de maderas blandas estos dos últimos tipos de cortes requieren un medio de enraizamiento que incluya mezclas de vermiculita, y turba en proporción 1:1, o bien de perlita y vermiculita que proporcionan nutrientes y mayor humedad. Además, el enraizamiento se puede favorecer aplicando calor a la base de las estacas (24 a 26.5°C). Esto es particularmente favorable para las especies de hoja angosta. Asimismo, para estos últimos cortes la aplicación de AIB a altas concentraciones es usualmente benéfico para incrementar la velocidad y porcentaje de enraizamiento, además de favorecer el desarrollo de sistemas radiculares robustos. 

Ambos tipos de cortes, los de hojas anchas y angostas, enraizan mejor en invernaderos con sistemas de aspersión automáticos o bajo propagadores rústicos, en condiciones de alta iluminación y humedad relativa, o bien, bajo ligeras nebulizaciones. 

INJERTO 

La técnica de injerto consiste en tomar un segmento de una planta, por lo general leñosa, e introducirlo en el tallo o rama de otra planta de la misma especie o de una especie muy cercana, con el fin de que se establezca continuidad en los flujos de savia bruta y savia elaborada, entre el tallo receptor y el injertado. De esta manera, el tallo injertado forma un tejido de cicatrización junto con el tallo receptor y queda perfectamente integrado a éste, pudiendo reiniciar su crecimiento y producir hojas, ramas y hasta órganos reproductivos. Esta técnica es muy antigua y ya era practicada por los horticultores chinos desde tiempos remotos. Tiene grandes ventajas, sobre todo para el cultivo de árboles frutales y de ornato, pues permite utilizar como base de injerto plantas ya establecidas que sean resistentes a condiciones desfavorables y enfermedades, utilizándolas como receptoras de injertos de plantas más productivas y con frutos de mejor calidad y mayor producción. 


Al contrario de lo que generalmente se cree, el injerto no produce una combinación de características entre la planta receptora y la injertada. Los frutos de la planta injertada no cambian sus propiedades ni su sabor, la única ventaja es que el injerto permite utilizar bases ya desarrolladas, lo que acelera la producción de frutos. También se aprovecha la resistencia (a enfermedades o condiciones desfavorables) de variedades de árboles frutales de menor calidad, para injertar en ellos variedades de mayor calidad pero menos resistentes. 

El injerto es una forma particular de reproducción asexual por segmentos que se utiliza en gran escala en la fruticultura. Una de las industrias que recurren con mayor frecuencia a esta técnica es la vitivinicultura o cultivo de la vid. Con gran frecuencia las plantas productoras de uvas de baja calidad, pero muy resistentes a la sequía y a las enfermedades, son injertadas con segmentos de vides de alta producción y calidad. Esta técnica es muy empleada para mejorar la producción de viñedos antiguos ya establecidos desde hace mucho tiempo. 

Las técnicas de injerto son muy variadas y existe un método óptimo para cada propósito y tipo de planta. En esencia todos los procedimientos consisten en tener a la disposición buenas plantas receptáculo y buenos segmentos que injertarle. La técnica se inicia haciendo un corte en el tallo receptor y otro en el segmento a injertar, para que hagan contacto los tejidos vasculares del injerto con sus equivalentes en la planta receptora. Una vez realizado el injerto se protege la herida con una cera especial y se cubre con tela o con una cuerda para evitar que se desprenda. El tejido injertado por lo general está defoliado y es conveniente que el injerto coincida con la época de primavera para que, al reiniciar el crecimiento de los tejidos, los estímulos hormonales que caracterizan ese momento de la vida de la planta induzcan el establecimiento de una conexión apropiada entre los tejidos de ambas partes. 

Para que un segmento pueda injertarse sobre otra planta, como ocurre en los animales que reciben injertos de órganos, tiene que haber una afinidad entre los tejidos que van a ponerse en contacto para que el injerto no sea rechazado. Por esto el injerto sólo es posible entre plantas de una misma especie, aunque sean de diferentes variedades o razas. A veces es posible el injerto entre especies diferentes, siempre y cuando éstas sean muy cercanas entre sí, o sea, que por lo menos pertenezcan al mismo género. 

SELECCIÓN CLONAL 

La micropropagación y la propagación vegetativa permiten emplear técnicas de selección y mejoramiento de las características favorables de las plantas por medio de la selección clonal. Las características que pueden mejorarse cubren un amplio rango de posibilidades; por ejemplo, la resistencia de las plantas a la temperatura, a la sequía, a crecer en suelos pobres o con características desfavorables, como acidez o alcalinidad excesiva, salinidad alta o saturación de humedad; también puede mejorarse el rendimiento del forraje y frutos, su sabor y calidad nutricional, la velocidad de crecimiento, la calidad de la madera producida y la concentración de compuestos secundarios valiosos como sustancias químicas, látex, gomas, etc. 

A continuación describimos brevemente las dos técnicas básicas de selección clonal: 1) Se buscan en la naturaleza las plantas que presenten la característica deseada en forma óptima (por ejemplo, los frutos más deliciosos y grandes), y se toma de ese individuo los meristemos o segmentos que se vayan a utilizar para la propagación vegetativa, para así obtener muchos individuos con la característica deseada. 2) Se recolectan semillas, segmentos o meristemos de muchos individuos de una o varias poblaciones de la especie que se desea propagar. Con este material se producen muchas plantas pequeñas en un vivero y se someten a las condiciones desfavorables para las que se desea que tengan mayor resistencia; también se puede comparar su velocidad de crecimiento, su producción de forraje o cualquier otra cualidad que se desee resaltar. Se escogen los individuos que muestren las características óptimas según el caso y se utilizan para propagarlos vegetativamente y obtener así individuos mejorados. 

Esta técnica incluye la exploración de las diversas poblaciones de una especie en el medio natural, ya que en el área natural de distribución geográfica de una especie existe gran variación en muchos de los atributos deseables de la especie. 
Siguiendo la segunda técnica descrita ha sido posible obtener cultivos de árboles tropicales con características muy favorables. Por ejemplo, especies de acacia resistentes a la salinidad o al suelo ácido; mezquites ornamentales resistentes al frío; especies de guaje productoras de abundante forraje de alta calidad y con rápido crecimiento en suelos pobres y, por último, árboles maderables cuyo crecimiento está determinado por una fuerte dominancia apical. Esto permitirá repoblar las selvas con individuos que producen un fuste o tronco recto y alto, muy apropiado para seguir técnicas óptimas de aserrado y uso en ebanistería, como es el caso del nogal africano y la caoba americana (figura 29).



MATERIALES

• Tijera para podar
• Tierra o sustrato

PROCEDIMIENTO

1) Inducción del enraizamiento 

Como se mencionó, no todas las plantas tienen la capacidad de enraizar espontáneamente, por lo que a veces es necesario aplicar sustancias hormonales que provoquen la formación de raíces. Las auxinas son hormonas reguladoras del crecimiento vegetal y, en dosis muy pequeñas, regulan los procesos fisiológicos de las plantas. Las hay de origen natural, como el ácido indolacético (AIA), y sintéticas, como el ácido indolbutírico (AIB) y el ácido naftalenacético (ANA). Todas estimulan la formación y el desarrollo de las raíces cuando se aplican la base de las estacas. 

La función de las auxinas en la promoción del enraizamiento tiene que ver con la división y crecimiento celular, la atracción de nutrientes y de otras sustancias al sitio de aplicación, además de las relaciones hídricas y fotosintéticas de las estacas, entre otros aspectos. La mayoría de las especies forestales enraizan adecuadamente con AIB, aunque se ha observado que para algunos clones la adición de ANA resulta más benéfica. 

Un método sencillo es la aplicación de la hormona por medio del remojo de la base de las estacas (de 2 a 3 cm) en soluciones acuosas y con bajas concentraciones de auxina (de 4 a 12 horas), según las instrucciones de los preparados comerciales. Sin embargo, este método es lento y poco exacto, difícil de realizar cuando los cortes son numerosos y algunas veces las hojas se marchitan durante el proceso; entonces se puede recurrir a las auxinas disponibles en aerosol. 

Para las especies forestales tropicales se recomienda la inmersión de la base de las estacas en soluciones de AIB al 4% en alcohol etílico como solvente, por periodos muy cortos (5 segundos). Posteriormente se acomoda la base de la estaca en aire frío para evaporar el alcohol, antes de colocarlas en el propagador. 


2) Propagadores y medios de enraizamiento. 

El ambiente en el cual las estacas son puestas a enraizar es de vital importancia. Los propagadores deben reunir características que eviten cualquier desecación en las estacas. 
Un propagador es una construcción que evita la pérdida de agua del medio que rodea a las estacas. Su función es similar a la de un almácigo, pues ambos propician las condiciones ambientales adecuadas para la germinación y establecimiento de las plántulas o para el enraizamiento de las estacas, según sea el caso de que se trate. 

Hay propagadores con sistemas de aspersión de alto costo que regulan automáticamente la frecuencia y la intensidad de la aspersión. Se instalan en invernaderos con control de luz y humedad. Sin embargo, la humedad también se puede controlar de manera sencilla en un compartimiento que tenga una tapa transparente para permitir el paso de la luz y evitar la pérdida de humedad; el fondo del compartimiento se cubre con una mezcla de arena y grava saturadas de agua, sobre la cual se pone el medio de enraizamiento. Adicionalmente se debe reducir la insolación del dispositivo y dar aspersiones manuales periódicas (figura 21).



3) Sustrato de enraizamiento. 

Un buen medio de enraizamiento se obtiene con arena gruesa o grava fina, que debe estar limpia (aunque no necesariamente estéril) húmeda y bien aereada. Si su capacidad de retención de agua es baja se puede mejorar adicionando aserrín (no demasiado fresco), turba, vermiculita u otros materiales. En el caso de haber inicios de pudrimiento en las estacas será necesario aplicar algún fungicida al medio de enraizamiento. 

4) Siembra de las estacas en el propagador. 

Las estacas ya preparadas se siembran rápidamente pero tomando en cuenta las siguientes indicaciones: los cortes deben colocarse a una profundidad de 2 a 3 cm; para asegurar que queden firmes es necesario compactar un poco el sustrato de enraizamiento; cuando se utilizan estacas multinodales con varias hojas se debe evitar que las hojas inferiores queden en contacto con el medio de enraizamiento para evitar la putrefacción. 

5) Trasplante y acondicionamiento de las estacas.

En varias especies propagadas vegetativamente se ha observado que el enraizamiento de las estacas se inicia después de dos semanas, y está lo suficientemente desarrollado después de 4 a 6 semanas (cuando las raíces miden de 1 a 2 cm) (figura 22). Las estacas que enraizan en tiempos más largos son débiles y no deben conservarse. El trasplante de las estacas tiene que hacerse inmediatamente después de ser removidas del medio de enraizamiento. Al sacar las estacas de su medio hay que tener cuidado de no dañar las raíces, despúes se verifica que el sistema radical tenga tres raíces como mínimo y que su distribución sea radial. Cuando las estacas presenten una o dos raíces, o bien cuando el sistema radical se forme sólo de un lado se deben desechar, para no poner en riesgo el vigor o una adecuada forma de crecimiento.


Posteriormente se pasan a recipientes que contengan sustrato aereado y con buena fertilidad. Es recomendable agregar tierra del sitio donde naturalmente crece la especie para así favorecer la inoculación de la microflora apropiada. Es necesario estabilizar los trasplantes adecuadamente, para lo cual los envases deben llenarse con el medio de crecimiento aproximadamente a la mitad de su capacidad. La estaca se coloca en el envase en posición correcta (con la yema al ras del suelo y en su mayor parte dentro del medio del envase) y se termina de llenar. Esto ayuda a que no queden espacios de aire en su base y a que las raíces no se dañen, lo que asegura que éstas queden bien distribuidas en el envase (sin curvaturas o enrollamientos). Cuando hay más de una yema se recomienda eliminar algunas con el fin de asegurar la formación de plantas con un sólo eje y favorecer que el eje se desarolle en forma recta (figura 23).


Algunas estacas recién enraizadas se deshidratan al pasarlas directamente al medio externo, por lo que se recomienda dejar los envases unos días más en el propagador, protegiendo a éste con plástico para evitar su contaminación con el material de los envases. En el periodo en que las estacas se aclimatan a las condiciones ambientales que existen fuera del propagador es conveniente colocarlas primero en un ambiente sombreado y húmedo por dos o tres semanas, y después exponerlas paulatinamente a condiciones decrecientes de humedad y crecientes de luz y temperatura. 

CONCLUSIONES

• Se pueden iniciar muchas plantas en un espacio limitado, partiendodeunas pocas plantas madres.
• Es poco costoso, rápido y sencillo, no necesitando de las técnicas especiales que se emplean para el injerto.
• No tienen problemas por incompatibilidad entre patrón e injerto o por malas uniones de injerto.
• La planta progenitora suele reproducirse con exactitud sin variación genética.

DISCUSIONES

Este es el método más importante para propagar arbustos ornamentales. Las estacas también se usan ampliamente en la propagación comercial en invernadero de muchas plantas con flores de ornato y se usa en forma común para propagar diversas especies de frutales.

BIBLIOGRAFÍA

• Duarte, O. 1984. Propagación Sexual de las Plantas. Biblioteca Agropecuaria del Perú. NETS Editores. Perú.
• Font Quer P. 1985. Diccionario de Botánica. Edit. Labor. España.
• Pizetti M. 1985. Plantas de Interior. Edic. Grijalbo. España
• Biwell R.G.S. 1979. Fisiología vegetal. A.G.T. Editor, S.A. México.
• Galloway G. y G. Borgo 1987. Manual de Viveros Forestales en la Sierra Peruana. Proyecto FAO/HOLANDA/INFOR. Perú

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